Carta abierta

A lo largo de su ya dilatada historia la Asociación Astronómica de Cartagena ha pasado por múltiples avatares, desde aquellos primeros años en que con los telescopios de algunos socios nos íbamos a los alrededores de una venta, donde además de la observación astronómica podíamos ejercitarnos en el arte de la buena mesa y no sólo por la cena, a veces bastante frugal, sino por las conversaciones que en torno a la astronomía y la ciencia, además de la observación propiamente dicha, convertían las veladas en un alimento para el espíritu.

Un espíritu que se fraguo allí y que fue el nacimiento de una cada vez más numerosa Asociación, que pese a contar, a lo largo de los años, con medios cada vez más sofisticados, ha sabido mantener y que sido el aglutinante para superar los momentos difíciles que siempre están presentes en la vida.

Recuerdo aquellos primeros tiempos en que buscábamos una sede y un lugar donde desarrollar nuestras actividades. De algunos de ellos huíamos como alma que lleva el diablo, llenos de jeringuillas y de suciedad, expuestos a cualquier enfermedad con sólo respirar tanta hediondez. Otros proyectos más serios como el que llamamos “Monte Saturno”, que no era tal y del cual hicimos hasta una maqueta presentada al Ayuntamiento por uno de nuestros más insignes socios y astrofísico, expresamente venido de Madrid. Hasta que, al fin, conseguimos a través del Ayuntamiento lo que durante tanto tiempo buscábamos el “Centro Astronómico de Cartagena” (CACT) que la Asociación, poco a poco y con un considerable esfuerzo de todos va enriqueciendo con nuevos instrumentos

A lo largo de todo este tiempo se han llevado a cabo Jornadas de Astronomía, en colaboración con la extinta Caja Mediterráneo, donde hicimos grandes amistades, que aún perduran, con  astrofísicos y otros científicos de toda España, cursos con el Ayuntamiento, con la UPCT y con la UNED, infinidad de charlas en colegios e instituciones, en los propios colegios o en el CACT, Homenaje al ROA, en el año internacional de la Astronomía (2009) como uno de los primeros centros en practicar la Astronomía moderna. Y tantos otros…

Aunque muchos de los socios actuales no vivieron aquellos tiempos, no por ello son mejores ni peores, porque lo verdaderamente importante es el entorno que un grupo numeroso sabe mantener en todo momento, aunque ciertamente nació en aquellos primeros tiempos.

Por eso, a pesar de las dificultades de nuestros cielos para la observación, nuestras galaxias, nuestras nebulosas, nuestros cúmulos son los mejores y también nos hacen ser mejores y sabemos reconocer aquellas palabras que tanto nos gustan y repetimos, pronunciadas en Cartagena por el primer fundador, director y alma del IAC:

“La Astronomía es un camino permanente del ser humano hacia la humildad”.

Y siendo la Astronomía principal protagonista de la navegación a lo largo de la historia, una ciudad marinera como Cartagena no puede olvidarse de unas palabras de Colón:

“La mar le da a cada hombre una nueva esperanza, como el dormir le da sueños”

J.BONNET

Pepe Bonnet