El pasado sábado 14 de abril  compañeros de la Asociación Astronómica de Cartagena y algunos amigos acudimos a la Batería de la Chapa, en Portmán, para una sesión de observación, aprovechando la semana de fiestas que se avecinaba. La Semana Santa no es el mejor momento para observar cielo profundo, puesto que coincide con la Luna llena, así que teníamos que aprovechar el primer fin de semana, en el que la Luna se encontraba cerca del cuarto creciente y, a pesar de ser ya muy brillante, cerca de las 2:00 a.m. empezaría a estar lo suficientemente baja para no molestar tanto con su brillo.

No obstante, la Luna próxima al cuarto creciente es un espectáculo digno de observar. La zona del terminador aparece repleta de cráteres, situándose en las proximidades Ptolomeus, Alphonsus ( en honor a Alfonso X el Sabio) y Arzachel. Otra región espectacular en esta fase es la comprendida por el Mare Imbrium, acompañado y rodeado de algunos de los crácteres más espectaculares, como Plato o Eratostenes y algunas de las principales cadenas montañosas que lo rodean: los Montes Alpes con el Vallis Alpes que lo divide en dos, los Montes Caucasus, los Montes Appeninus y los Montes Carpatus. Estas regiones adquieren una mayor vistosidad en estas fases en las que se encuentran cerca del terminador y se proyectan largas sombras que permiten percibir el relieve de dichos accidentes geográficos. El seeing era espectacular, así que aprovechamos también para retratarla no sólo con cámara reflex, sino también con el pequeño Maksutov de 5″ , que pudimos poner a toda potencia.

 

Un espectáculo como este nos hizo más llevadera la espera a uno de los momentos estrella de la noche: contemplar el majestuoso cúmulo globular Omega Centauri (ω Centauri, NGC 5139 ). Se trata de uno de los objetos más bonitos del firmamento de los que pueden presumir los amigos del hemisferio sur. Y es que, en el hemisferio sur, este objeto es visible a simple vista, con una magnitud aparente de 3.7, motivo por el cual recibe el nombre de Omega Centauri, ya que a simple vista era confundido con una estrella. Una de las formas de nombrar las estrellas consiste en, tomando como base la constelación a la que pertenecen, nombrarlas según las letras del alfabeto griego, de más a menos brillante, correspondiéndose alfa con la estrella más brillante. Por desgracia para los que vivimos en el hemisferio norte, principalmente en las latitudes de Europa, este objeto apenas puede ser percibido, hasta el punto que en localidades como París o Londres el objeto nunca llega a elevarse sobre el horizonte. Omega Centauri no es un cúmulo globular más, es el cúmulo globular más grande que orbita la Vía Láctea de entre los 200 cúmulos globulares que se estima que posee nuestra galaxia. Formado en los albores de galaxia, antes de que ni siquiera la Tierra existiera, concentra en 150 años luz de diámetro la friolera de aproximadamente 10 millones de estrellas, estimándose que en la zona central, la separación entre estrellas es de apenas 0.1 año luz.

En nuestra latitud tenemos la fortuna de que este objeto sí emerge por encima del horizonte, aunque llegando aproximadamente a los 4º de altura en su culminación. Nos encontramos ante un objeto  de los considerados como “cielo límite”. Para poder observar el objeto con tan poca altura, se necesita unas condiciones de cielo bastante exquisitas, y a pesar de la desventaja del brillo lunar, ese día hizo una noche idónea para la empresa a realizar. Los días ideales son los de primavera, preferentemente los más alejados al verano, puesto que las atmósfera suelen presentar unas condiciones mejores, y el objeto aparece bien entrada la noche, lejos del atardecer y del amanecer. El emplazamiento de la Batería de la Chapa nos deja el sur completamente despejado de accidentes geográficos, confundiéndose el cielo con el mar en el horizonte, solamente señalado por la luz de algún barco. 

Nuestro primer paso fue encontrar la región del cielo donde debíamos buscar, e inmediatamente seleccionada, examinar la zona con prismáticos.  Encontrar dicha sección del cielo fue muy sencillo, y es que en el cielo había un chivato en forma de estrella: Spica y Omega Centauri se encuentran en la misma vertical.  Disponíamos de dos prismáticos, unos 20×80 y unos 10×50. Para añadir dificultad, los 20×80 no pudimos engancharlos en un trípode, así que teníamos que usarlos a pulso, ayudándonos  de nuestras rodillas o de las barandillas de madera del paraje para mitigar el bailoteo de estrellas, además del brillo de la Luna que todavía era importante. Aún así, el objeto lo encontramos con más facilidad de la esperada, y es que el tamaño angular aparente de este, comparable al de la Luna (36′) , nos dejó sin palabras. Delante nuestra, ante nuestros ojos prolongados con binoculares, una de las joyas del hemisferio sur, golpeándonos la cara. Teníamos que confirmarlo, se veía demasiado grande y brillante para ser verdad, así que apuntamos una cámara reflex y allí estaba; a través de la pantalla de la cámara aparecía el cúmulo claramente, junto con las estrellas que habíamos tomado como referencia para explicarnos unos a otros cómo llegar a él. El paso siguiente era retratarlo, así que apuntamos a él tanto cámaras reflex provistas sólo con sus objetivos, como una acoplada a un refractor APO 80/480 mm. La ventana de tiempo idónea es entorno a la hora y media, que es el tiempo que el cúmulo se encuentra a más de 4º por encima del horizonte. Mientras, seguíamos disfrutando visualmente del objeto, que seguía luciendo espectacular incluso en los 10×50. No dejábamos de hacer viajes de Omega Centauri a M13, el Gran Cúmulo de Hércules y el mayor cúmulo globular que podemos ver con claridad en el hemisferio norte ayudados de prismáticos o telescopio. Este gran cúmulo de Hércules que tanto apreciamos y nos maravilla, quedaba empequeñecido ante el espectáculo de Omega Centauri. Algunos nos envalentonamos y buscamos  “al Omega” con nuestros propios ojos, y a pesar de no encontrarlo, nos quedamos con la comidilla de “¿y si no hubiera habido Luna esta noche…?” ¿Reto para el año que viene? No hay ni que preguntarlo.

 

Conforme Omega dejaba de estar en una posición favorable aparecían los otros objetivos de la noche: la preciosa Vía Láctea mostrándonos su centro galáctico. De nuevo, las cámaras reflex se pusieron en marcha, apuntando a la zona central de nuestra vía láctea, mientras recorríamos con prismáticos una de las zonas que más agradecidas a los ojos de unos binoculares: cúmulos abiertos (M6, M7,), algunos con nebulosidad, como la Laguna (m8) que también aprovechamos para fotografiar, la nebulosa Trífida,  así como cúmulos globulares ( M4 o M22 entre otros).

Y delante de la Vía Láctea nos esperaba el gigante Júpiter, al que apuntamos sin dudarlo con el telescopio y cámara aprovechando el seeing tan  bueno que presentaba la noche. Este año, al estar en una altura relativamente baja y que su mejor momento coincidirá con el verano,  será difícil obtener lo mejor de él, así que noches como estas son innegociables.  De primeras, el gigante se presentaba sin su mancha roja, con 3 de sus lunas galileanas orientadas a la izquierda del planeta: Ganímedes, Calisto e Ío. No mucho después vimos emerger la luna Europa detrás del planeta casi a la vez que se nos mostraba la Gran Mancha Roja, ese anticiclón en el que actualmente cabrían dos planetas Tierra y que sabemos que existe como poco desde el siglo XVII, que fue la primera vez que se registró, pero que está disminuyendo de tamaño, como pudimos contemplar. Esta vez se escapó Saturno, que no anda muy lejos de Júpiter en el cielo,pero algo hay que dejar para otra noche.

 

Y retratando la Vía Láctea, contemplando la nebulosa Dumbbell y buscando la nebulosa del anillo, “la Lira”, seguimos hasta que las baterías de los equipos dijeron basta y el cielo del este comenzaba a clarear, momento en el que tocó la recogida de los equipos, ese momento que no queríamos que llegara, tras una noche de observación astronómica, charlas sobre agujeros negros y la recién publicada imágen del EHT, muchas anécdotas, compañerismo y algo de picoteo, que con el estómago vacío se trabaja peor.

Vía Láctea sobre los miembros de ASAC

Vía láctea sobre los miembros de ASAC