Tras los pasos de Octavio Augusto

El Teatro Romano de Cartagena, la joya de la corona de los yacimientos arqueológicos de nuestra ciudad. Enclavado en un lugar privilegiado junto al Puerto, es visita obligada para cualquier persona que venga a disfrutar unos días.

Pero el Teatro es mucho más que la cávea y la escena. El museo, ofrece al visitante un recorrido a través de tiempo mediante corredores y salas, donde se exponen objetos arqueológicos de gran valor y belleza hallados en la excavación del yacimiento. Unos paneles explicativos junto a estos objetos le cuentan su historia desde su construcción hasta nuestros días.

El final del recorrido discurre bajo la Catedral de Santa María la Mayor, donde se conserva un mosaico de una vivienda anterior a la construcción del propio Teatro, además de otra estancia donde se puede ver el enlucido de un falso techo de otra vivienda anterior al Teatro y el muro de cierre oriental de la construcción bajomedieval de la Catedral.

Este recorrido desemboca en el propio Teatro por una plataforma elevada al aire libre que discurre junto al muro septentrional de la Catedral que bloquea la vista, reservándole al visitante la guinda del pastel al final de esta que acaba en una especie de mirador a la altura de la media cávea desde donde se divisa todo el yacimiento y su entorno (imagen superior).

Vano central desde donde se tomaron las imágenes.

Llevábamos varios años que, unas veces por cuestiones de agenda, y otras por factores meteorológicos, este asunto se había tenido que posponer, pero este año, se han dado la circunstancia de que coincidía en fin de semana, y que las condiciones meteorológicas fueron óptimas. Solicitamos los permisos para poder llevar a cabo esta filmación, y hay que decir que, desde Gerencia del Teatro Romano nos facilitaron los accesos, de modo que nuestro más sincero agradecimiento. La filmación se llevó a cabo entre los días 21, 22 y 23 de diciembre.

El eje perpendicular de la escena está orientado en la dirección del orto solsticial de verano – ocaso solsticial de invierno, aunque esta alineación no fuese funcional por el relieve del entorno. Según Juan Antonio Belmonte, esta pudo llevarse hasta allí mediante centuriación, por el método de la varatio.

Eje perpendicular del Teatro.

Efecto de iluminación sobre la frons pulpiti.

Astronómicamente hablando, lo más destacable es que Belmonte descubrió que la escena está orientada al orto solsticial de invierno. Ese primer Sol de invierno alcanza la frons pulpiti justo sobre el Ara central, que pudo ser la dedicada a Júpiter, mientras las otras dos aún están en sombra debido a la forma de la cávea.

 

Desde la escena, justo sobre el borde de la frons pulpiti, el Sol aparece justo sobre la escalera central.

Alineación astronómica. Extraído de “Orientatio ad Sidera”

Al estar el horizonte por encima de los 20º, el Sol aparece sobre la cávea alrededor de tres horas después del amanecer, por tanto, la salida del Sol ya no tiene la plasticidad de tonos anaranjados asociados al amanecer o anochecer, aún así, ver salir el Sol justo sobre la escalera central, es un espectáculo que no defrauda.

Orto solsticial de invierno sobre el eje axial

Juan Antonio Belmonte nos explica este alineamiento en el siguiente párrafo extraído de su brillante trabajo “Orientatio ad Sidera”, publicado en el número 75 de la revista Zephyrvs de la Universidad de Salamanca:

En el sector o de la retícula augústea regularizada, y en concreto, en la ladera septentrional del Cerro de la Concepción, se construyó el teatro inaugurado entre los años 5 y 1 a. C. Se aprovechó el trazado urbano y su orografía para conseguir que el eje axial del edificio –dedicado a los nietos y sucesores de Augusto, Cayo y Lucio césares– y el pulpitum y la frons pulpiti sacralizados con tres altares neoáticos con relieves alusivos a la Tríada Capitolina se asociasen con la salida del sol en el solsticio de invierno. Este evento ocurría en época de Augusto cuando nuestra estrella estaba en Capricornio, la constelación estelar en que había sido concebido. No sería de extrañar que el signo zodiacal del princeps, ampliamente desplegado en todo tipo de soportes figurativos y conocido en Carthago Nova en una interesante serie de antefijas decoradas con evocaciones de la Victoria Augusta y capricornios quizás procedentes del porticus duplex adyacente al foro, estuviese presente de esta forma en uno de los primeros edificios teatrales dedicados a la gloria del primer emperador y su familia. Además, ello asociaba su imagen con la del sol que vencía a la oscuridad durante el solsticio de invierno, remarcando así su condición de gobernante de origen celeste, restaurador del orden e impulsor de una nueva era de la humanidad.”

La Asociación en el Yacimiento. Al fondo la Catedral de Cartagena

El día 23 de diciembre, algunos compañeros de la Asociación nos desplazamos de nuevo al yacimiento a disfrutar nuevamente del espectáculo y tomar nuevas fotos.

Nuevamente, Juan Antonio Belmonte nos revela que, ocultos entre las rocas de los yacimientos, aún aparecen otros tesoros arqueológicos que, si bien no pueden exhibirse en las vitrinas, son bienes patrimoniales que merecen ser conservados y conocidos.

Estas alineaciones astronómicas proporcionan una valiosa información que complementa la interpretación de los yacimientos arqueológicos, ya que parece constatado el hecho de que la incorporación del paisaje celeste fuera tenida en cuenta a la hora de la planificación y construcción de muchos edificios singulares en la antigüedad.

Así, toda esta información debe considerarse como patrimonio inmaterial que, como decía anteriormente, debe ser mostrado y protegido.